Tengo un problema que creo compartir con muchas mujeres en el mundo; no sé hacer una maleta. Simplemente saco toda la ropa que me quiero llevar, la que creo necesitar (notese que no son las mismas prendas), los zapatos que combinan y todos los accesorios posibles.
Mi trastorno es crónico, desde pequeña tengo la costumbre de llevar cosas de más, incluso en viajes de un sólo día, como cuando visito a mi familia en León: llevo almohada para el camino, bolsa, monedero, chamarra, música, libros, y alguna cosa con que entretenerme (juguetes, muñecas, cobija, cuando era mas pequeña); aunque llegando al destino no les usara para nada. Imaginense ahora que viajo por un mes; simplemente el año pasado cargue con una plancha, mi almohada, un plato, vaso y cubiertos. Sencillamente la mesura no cabe en mi maleta. El colmo es llegar a mi destino y percatarme que olvide algo, el cepillo de dientes, el estuche de los lentes de contacto o las baterias o cargador del celular.
Otra cosa que no puedo empacar es el sentido común, para que regule mi exagerado guardarropa y pertenencias: llevar sacos de lana en verano, zapatos de piso extremadamente delgados de suelas para pavimentos empedrados; haciendo que compres prendas extra que tendran que pelear por un espacio en la maleta de regreso, porque extrañamente, la ropa sucia duplica su volumen.
Y aqui viene otra cosa que no puedo llevarme: paciencia, necesaria para empacar todo de vuelta para el viaje de regreso, simplemente uno ya no puede realizar el mismo acomodo de las cosas, ademas de los souvenirs. Lo unico que quiero es volver a casa, dormir en mi cama y ver a mi gente.
Dudo en poder aprender a hacer una maleta, soy demasiado retensiva, y aprehensiva con mis cosas, siento que en cualquier momento lo puedo ocupar. Hasta quisiera que me enterraran o incineraran con mis posesiones mas valiosas, como buen faraón, para poder divertirme en el más allá. Sólo espero que San Pedro no aplique tarifas de sobreequipaje.
Un lienzo digital donde se exponen los pensamientos de una psicóloga inconforme, artista frustrada, hija acomplejada, amante reprimida, ciudadana mediocre y un patético intento de persona adulta.
miércoles, 12 de mayo de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
Señales de un adulto en emergencia
He cumplido 2 semanas de trabajo. Debo decir que estas 2 semanas son nada comparado a lo que se me viene encima a partir de mañana y hasta el 4 de julio. El primer fin de semana estaba muerta a las 7pm, pero tenia que despertar para ir a mi trabajo de los fines de semana, la papeleria. Como dicen, qué felicidad que sea viernes, pero se siente mas cercano el lunes.
Creo que una de las señales en que te conviertes en un adulto (o en un intento de persona adulta, en mi caso) sería que odias los lunes, y no por tener que estar en la uni con una cruda de 2 o 3 noches de parranda, aparte de las carnitas asadas de los domingos (porque como sea siempre se puede faltar esa hora excepto en exámenes); en cambio si no llegas a tiempo a tu chamba, ya no pierdes una falta de las 15 a las que tenías derecho, pierdes un día de los 15 por los cuales te pagan.
Otra señal es que ya hayas conocido el hermoso sistema de asignación de fichas del SAT o del IMSS; esa voz tan humana que menciona cada 2 minutos aprox, "ficha 453, 269.78 pase al mostrador 9 3/4" y mas aún, que amenicen tu espera con los 2 únicos videos de la Secretaria de la Funcion Pública, o con Hoy o Venga la alegria, o cualquier programucho matutino.
Ya también haces filas en el banco para cancelar servicios que no ocupas, y el mejor privilegio de todos, ya te buscan a ti los ejecutivos de banpatito y no a tus papás, para ofrecerte tarjetas de crédito; aún cuando todavia le debes a la vecina los cosméticos Mary Kay y los zapatos Klass, apenas vas a pagar lo de C&A y has vivido 2 meses del pasa-tiempo de tu mamá o de los mensajitos que te dejan mandar tus amigos porque no eres ni pa' ponerle 20 pesos al celular (mucho menos hablemos de gas).
Ah! pero eso sí, no se te ocurra ir voluntariamente al banco a solicitar una linea de crédito, porque ahí sí te batean como las porristas al nerd acneico pelirrojo que tartamudea y usa sus orejitas de Dr. Spuck, y te dicen que no eres sujeto de crédito a pesar que ya te volviste lo sufientemente maduro para no gastar a lo bruto, y ganas lo suficiente para pagar tus compras en línea.
En fin, cuando uno empieza detectar estas situaciones, es cuando a uno le caen todos los veintes que nuestra malora conciencia se estuvo tragando por años....y de repente ya te sabes tu número de seguro social, tu password de la compu de la oficina, o de la red, tu curp, tu RFC, tu tarjeta de débito (y si ya te la enjaretaron, la de crédito) el télefono de la aseguradora, el del banco (por si el cajero decide desayunarse tu tarjeta y tu respectiva quincena), y lo único en que te queda pensar es si te quedarán suficientes neuronas para memorizar tu numero del INAPAM, para cuando te llegue la hora.
Creo que una de las señales en que te conviertes en un adulto (o en un intento de persona adulta, en mi caso) sería que odias los lunes, y no por tener que estar en la uni con una cruda de 2 o 3 noches de parranda, aparte de las carnitas asadas de los domingos (porque como sea siempre se puede faltar esa hora excepto en exámenes); en cambio si no llegas a tiempo a tu chamba, ya no pierdes una falta de las 15 a las que tenías derecho, pierdes un día de los 15 por los cuales te pagan.
Otra señal es que ya hayas conocido el hermoso sistema de asignación de fichas del SAT o del IMSS; esa voz tan humana que menciona cada 2 minutos aprox, "ficha 453, 269.78 pase al mostrador 9 3/4" y mas aún, que amenicen tu espera con los 2 únicos videos de la Secretaria de la Funcion Pública, o con Hoy o Venga la alegria, o cualquier programucho matutino.
Ya también haces filas en el banco para cancelar servicios que no ocupas, y el mejor privilegio de todos, ya te buscan a ti los ejecutivos de banpatito y no a tus papás, para ofrecerte tarjetas de crédito; aún cuando todavia le debes a la vecina los cosméticos Mary Kay y los zapatos Klass, apenas vas a pagar lo de C&A y has vivido 2 meses del pasa-tiempo de tu mamá o de los mensajitos que te dejan mandar tus amigos porque no eres ni pa' ponerle 20 pesos al celular (mucho menos hablemos de gas).
Ah! pero eso sí, no se te ocurra ir voluntariamente al banco a solicitar una linea de crédito, porque ahí sí te batean como las porristas al nerd acneico pelirrojo que tartamudea y usa sus orejitas de Dr. Spuck, y te dicen que no eres sujeto de crédito a pesar que ya te volviste lo sufientemente maduro para no gastar a lo bruto, y ganas lo suficiente para pagar tus compras en línea.
En fin, cuando uno empieza detectar estas situaciones, es cuando a uno le caen todos los veintes que nuestra malora conciencia se estuvo tragando por años....y de repente ya te sabes tu número de seguro social, tu password de la compu de la oficina, o de la red, tu curp, tu RFC, tu tarjeta de débito (y si ya te la enjaretaron, la de crédito) el télefono de la aseguradora, el del banco (por si el cajero decide desayunarse tu tarjeta y tu respectiva quincena), y lo único en que te queda pensar es si te quedarán suficientes neuronas para memorizar tu numero del INAPAM, para cuando te llegue la hora.
lunes, 22 de junio de 2009
6300 razones para extrañarte....
...A mi telefono celular
1. Porque tenia de fondo de pantaña a Renoir.
2. Porque veia la foto de mi amorcito.
3. Te podia oir hablar con tuvoz de robotcito.
4. Porque saliste caro.
5. Porque me duraste mucho tiempo
6. Porque jugaba mucho contigo
7. Porque a pesar de tener las uñas largas no te habia maltratado las teclas.
8. Porque me hacias compañia en mis viajes en camion.
9. Porque eras mi reloj.
10. Porque eras mi agenda.
11. Porque me servias de recordorio.
12. Porque oia a Tchaikovsky cuando me llamaban
13. Porque me ayudabas a recordar cosas que habia visto
14. Porque eras mis ojos, mis otros oidos, mi confidente..
15. Porque eras mi baul de secretitos
16. Porque tenia mis mensajes de amigos queridos
......
Te extraño, pero ya lo unico que te deseo es que te jodas antes de que otro tarado ratero te use.... explota en la gsolinera, causale cancer en la cabeza, dejalo sordo, dejalo artritico, que lo infraccionen si te lleva en el carro mientras conduce, que se lo desmadre un camiòn cuando sele caiga por la calle, que se lo abra un niño pequeño, que te agarre un perro, que te resbales en el inodoro, que caigas al mar o a la alcantarilla, pero por favor no lo hagas tan feliz como a mi....
1. Porque tenia de fondo de pantaña a Renoir.
2. Porque veia la foto de mi amorcito.
3. Te podia oir hablar con tuvoz de robotcito.
4. Porque saliste caro.
5. Porque me duraste mucho tiempo
6. Porque jugaba mucho contigo
7. Porque a pesar de tener las uñas largas no te habia maltratado las teclas.
8. Porque me hacias compañia en mis viajes en camion.
9. Porque eras mi reloj.
10. Porque eras mi agenda.
11. Porque me servias de recordorio.
12. Porque oia a Tchaikovsky cuando me llamaban
13. Porque me ayudabas a recordar cosas que habia visto
14. Porque eras mis ojos, mis otros oidos, mi confidente..
15. Porque eras mi baul de secretitos
16. Porque tenia mis mensajes de amigos queridos
......
Te extraño, pero ya lo unico que te deseo es que te jodas antes de que otro tarado ratero te use.... explota en la gsolinera, causale cancer en la cabeza, dejalo sordo, dejalo artritico, que lo infraccionen si te lleva en el carro mientras conduce, que se lo desmadre un camiòn cuando sele caiga por la calle, que se lo abra un niño pequeño, que te agarre un perro, que te resbales en el inodoro, que caigas al mar o a la alcantarilla, pero por favor no lo hagas tan feliz como a mi....
miércoles, 13 de mayo de 2009
El Amor en los Tiempos de la Influenza 2
Libertad condicional. Podemos andar donde nos plazca. Sin embargo el tabú persiste. No importa donde vayamos, simplemente si nos ven de la mano, los demás se escandalizan. Si nos besamos, nos linchan. No me importa. Pues tus besos son la única vacuna realmente eficaz contra la influenza y el virus de la melancolia. Estoy dispuesta a regresar al encierro, mientras tú seas mi compañero de celda. Mientras seas el único rostro humano que vea. Mientras podamos compartir el mismo aire. Creo que he estado enferma de otra cosa desde hace mucho, pues has infectado cada fibra de mi ser, cada célula, cada pensamiento. La influenza, ni cosquillas.
martes, 5 de mayo de 2009
El amor en los tiempos de la Influenza
El claustro no es buen lugar para el amor, por lo menos, estando sin la persona amada, que también esta encarcelada, a unas cuantas celdas de distancia. Esta es la cárcel de la paranoia, que construyeron miles de idiotas, que aparentemente, buscaban una excusa para no asistir al trabajo después de haber cometido un error de proporciones gigantescas. De la noche a la mañana, se prohibieron los besos, las caricias, los abrazos. Decian que la gente podia morir si se permitía cualquier contacto físico. En realidad, estaban muriendo sin esa transfusión de calor que brinda la piel del otro. Pusieron un sin fin de cosas en las celdas..... libros, televisiones con sistemas de television, películas.. todo para que la gente no se aburriera....Error. Si no era sobre desastres, la gente solo se enteraba de mas romance, mas besos apasionados, mas encuentros inesperados, mas amor por repartir. La gente se inquietó mas, empezaron a presentar fiebre, dolor; ¿señales de contagio? No, simplemente señal de abstinencia. Pues cuando las sustancias que produce la sensacion del enamoramiento dejan de producirse, sólo queda la paranoia de morir en soledad.
miércoles, 15 de abril de 2009
Viaje al fondo de mis recuerdos
No parece el mismo lugar en el que hace cuatro años hablamos frente a frente por primera vez. Los espacios son los mismos, pero mi corazon puede notar enseguida las diferencias tan sutiles en ambas escenas: al final de la escalera no estás tú y yo ya no subo para buscarte. Mi corazon lo sabe, y por eso evita pasar por esos lugares para que no vea como tanta gente ha profanado esos sitios sagrados de mis recuerdos; para no darse cuenta del paso del tiempo, y que esas imágenes en mi cabeza, son sólo imagenes, susceptibles a los cambios y al olvido, y que, de a poco a poco se van, como las hojas de ese árbol, cuya sombra nos cubrió cuando platicamos por primera vez.
lunes, 5 de mayo de 2008
Blah blah blah
Sentía que nadie me escuchaba. Desde que era pequeño y empece a emitir mis primeros sonidos, veía como la gente se me acercaba con curiosidad ante mi extraño lenguaje, y después de unos minutos de aparente charla, se iban , unos satisfechos, otros frustrados pues jamás pudieron saber con seguridad que tanto les pedía. Ni mis propios padres atinaban a mis deseos, y terminaron, para hacer las cosas mas fáciles, ideando un sistema de interpretación, en las mañanas tenía hambre, una hora después tenían que cambiarme el pañal, y si lloraba mas adelante era porque no podía conciliar el sueño. Jamás imaginaban que me molestaba la luz de burdel que veía brillar en un insulso aparatejo que pusieron en la cuna; que las sábanas me picaban, que la voz de la abuela me rompía los timpanos.... Tanta fue mi frustración que tuve que aprender a hablar en su idioma y olvidarme de la sencillez de mi lenguaje corporal.
Después de eso, las cosas parecieron hacerse mas fáciles, cosa que tontamente creí, pero sólo un rato. La gente hablaba de un sin fin de cosas, cosas que no conocía, usando palabras largas e impronunciables, que hasta me causaban risa a pesar de que los mayores hablaran con seriedad de ellas. Hablar de manzanas, perros, lápices, pelotas y muñecas ya no era suficiente; decir "mamá" o "papá" no causaba el mismo revuelo. Falta mencionar la sorpresa que me lleve cuando me enteré que había palabras "buenas" y palabras "malas", nunca supe que hicieron las palabras "malas" para ser castigadas y exiliadas de nuestras bocas. Tuve que aprenderme esas palabras y lo que significaban. Me sentí peor cuando me descubrí que no todo el mundo hablaba de la misma forma; además del español, estaba el inglés, el francés, el italiano, el chino y el japonés con sus dibujitos, el alemán, el náhuatl, el nosequé, el de la "f", y muchos más... Idiomas, lenguas y lenguajes había como habia gente en el universo.
Aprendi los que pude, para poder sobrevivir entre tanto palabrerio. Y seguía sin entenderlos, ni ellos a mí. Palabras como "alegría", "amor" y "felicidad" salían de bocas tristes; a menudo el "entusiasmo" estaba acompañado de miradas apagadas. Y entre mas decían, mas se me dificultaba contrarrestar su verborrea. Hablaba, y la gente me oia; le gustaba oirme tanto, que hasta me hicieron orador. Hablaba del amor, de la guerra, de la religión, de la música, de la enfermedad, de las computadoras, de los famosos, y al final todos aplaudían. Pero nadie me escuchaba, nadie respodía mis preguntas ni debatía mis ideas. Decía cosas buenas, cosas malas, palabras raras, comunes, vulgares, y todos reaccionaban igual, con palabras huecas o llenas de ignorancia o, en el peor de los casos, de indiferencia.
Asi de grande fue mi desesperación me decidi ponerme en huelga, ya no hablaría nunca mas, aunque me quedara mudo u olvidara cómo hablar. Si nadie me escuchaba, de nada valia la pena abrir la boca mas que para comer y bostezar. Ni siquiera abrí la boca al besar ni para gritar.
Me senti tranquilo, solo con mi silencio, sólo con mi silencio. Me dejó de importar lo que decian los demás, pues para mi, lo que me importaba ya estaba claro. Me desprendi del habladerio vacío y me conecté con ese silencio tan rico y profundo de mi mismo. Entendi que para los seres humanos, el vacío es insoportable, y que por eso contruyen casas, edificios, llenan los carros con hijos, los armarios con ropa, las oficinas con papeles, las camas con mujeres, los jardines con mascotas. Y al aire, ese gran espacio en blanco lo llenan de palabras.
Lo entendi todo y en mi silencio fui feliz. Pase mucho tiempo disfrutando de mis palabras, de mis discursos para mi mismo, hasta que un día me tope con una mujer, y en su rostro confundido y amargado reconocí sus gestos, la mirada perdida entre el mar de gente del que sólo me podía distinguir a mi. Se me acercó y con un aire de desesperación y vergüenza sólo preguntó:- ¿Podemos hablar?
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